El paraíso es un reino

Cuando Cristo fue crucificado, uno de los malhechores, a su lado, creyó verdaderamente, se arrepintió, e hizo una petición. “Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino” Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso Lucas 23: 41-43

Vemos que el malhechor quiere hacer parte de un reino futuro cuando dice, acuérdate de mí, pero Jesús le ofrece un paraíso presente cuando le responde: Hoy estarás conmigo en el paraíso.

Si nos vamos al inicio, cuando Adán está en edén, la comunicación entre Dios y el hombre era directa, no existía biblia, no había profeta, el hombre no tenía pecado, pero cuando Adán pecó la relación directa de Dios con el hombre cambio, el paraíso simboliza libertad, comunión y santidad.

Cuando Cristo vino a la tierra, Juan Bautista anunció dicho reino, Mateo 3:2 Y diciendo: Arrepentíos porque el reino de los cielos se ha acercado. Lo primero que debemos hacer para aceptar dicho reino es arrepentirnos.

Arrepentíos

Eso fue lo primero que hizo el malhechor, se arrepintió, reconoció que merecía lo que estaba recibiendo. Lo segundo es aceptar a Jesús como nuestro salvador. Este hombre reprendió a su compañero, ‘ni aun temes a tu Dios estando en la misma condenación’. Dejó con esto  una enseñanza al mundo entero que, el verdadero temor no es el miedo, sino reconocer la soberanía de Dios sobre nuestra vida. Y lo tercero es la oración. La petición que hizo, ‘acuérdate de mí cuando vengas en tu reino’, como queriendo decir, sé que no lo merezco, pero tengo fe que me darás vida así yo  muera hoy en esta cruz.

La Biblia nos dice: Porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo, Romanos 14:17. Si el reino de Dios es justicia, su gobierno es justo, Él juzgará al mundo con justicia, y a los pueblos con rectitud Salmo 9:8.

Cuando Cristo le dijo al malhechor ‘de cierto hoy estarás conmigo en el paraíso’, le dijo que haría parte de esa gran promesa para todo aquel que lo acepta verdaderamente en su corazón. Hechos 16:31 Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo tú y tu casa.

En la biblia no se registra el nombre de esta persona, pero, aunque pasó la vida haciendo malos hechos, (por eso se le dice malhechor), en los últimos instantes de su existencia tuvo la oportunidad de cambiar de aptitud, se arrepintió y alcanzo la salvación.

¿Cuándo es nuestro último día aquí en la tierra? ¿Quizás no lo sabemos? Aun la puerta del paraíso sigue abierta, porque el paraíso simboliza libertad, comunión y santidad. Y eso solamente es recibiendo en el corazón a nuestro Señor Jesucristo.

No pierdas esta oportunidad reconócelo como tu Señor y acéptalo en tu corazón

Dios te bendiga atte. Arcenio Salazar López

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