La violencia volvió a imponerse sobre la esperanza en el sur del Magdalena. En la noche del 31 de diciembre, cuando decenas de familias se preparaban para despedir el año viejo y recibir el 2026 con abrazos, música y buenos deseos, el barrio Santa Elena de Fundación se convirtió en escenario de terror.
José Otoniel Ortega, de 59 años, reconocido pastor de la Iglesia Pentecostal Unida de Colombia fue atacado a bala en medio de una reunión familiar. Según testigos, un hombre armado llegó de manera repentina a la terraza de una vivienda y, sin mediar palabra, abrió fuego contra el grupo de asistentes. El ambiente festivo se transformó en pánico, confusión y caos.
El pastor quedó gravemente herido en el lugar. Sus familiares lo trasladaron de urgencia a un centro asistencial, pero pese a los esfuerzos médicos falleció minutos después debido a la gravedad de las heridas.
Una noche de terror
Vecinos del sector relataron escenas de desesperación: personas corriendo, gritos, niños asustados y familias buscando refugio. La música que acompañaba la celebración se apagó de inmediato, reemplazada por sirenas y llanto.
La noticia se propagó rápidamente por el municipio, generando indignación y tristeza entre la población, especialmente entre los miembros de la iglesia cristiana, quienes aún no salen del asombro por lo ocurrido.
Rechazo social y dolor colectivo
El asesinato de Ortega ha sido calificado por líderes comunitarios y religiosos como un hecho atroz que refleja el deterioro del orden público. “Era un hombre de paz, dedicado a orientar a jóvenes y familias”, señalaron allegados al pastor, quienes exigen justicia y garantías para ejercer la labor pastoral sin temor.
Para muchos habitantes de Fundación, el crimen resulta aún más doloroso por haberse cometido en una fecha simbólica, cuando se supone que prevalecen la unión familiar y la esperanza de un nuevo comienzo.
Investigación sin pistas claras
Tras el atentado, unidades de la Policía Nacional acordonaron la zona y adelantaron labores de inspección judicial. Se inició la recolección de testimonios y evidencias, pero hasta el momento no hay pistas claras sobre los móviles del crimen ni sobre el responsable. Las autoridades no descartan ninguna hipótesis y mantienen abierta la investigación.
El hecho ha encendido nuevamente las alarmas sobre la presencia de estructuras criminales en Fundación y otros municipios del Magdalena, y la necesidad de reforzar las estrategias de seguridad, especialmente en fechas de alta concentración de personas.
Un llamado urgente a la justicia y a la paz
La muerte violenta de un líder religioso en medio de una reunión familiar deja un mensaje devastador: la violencia sigue arrebatando vidas sin distinción y vulnerando incluso los espacios más íntimos y sagrados.
La comunidad exige respuestas claras, resultados investigativos y acciones concretas que eviten que hechos como este se repitan. Fundación inicia el 2026 con luto, miedo e incertidumbre, pero también con la firme exigencia de que este crimen no quede en la impunidad.
El asesinato de José Otoniel Ortega no puede convertirse en una cifra más. Su vida, su labor pastoral y su legado merecen verdad, justicia y memoria.
Redacción: Buenas Nuevas
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