En la sección «El Personaje», de La Alianza Informativa, tuvimos el honor de recibir esta semana a un amigo de la casa: el pastor David José Castro Mercado, Pastor de la Iglesia Cristiana Cuadrangular, Distrito Norte, conductor del programa radial «Vida a la Familia» y una de las voces más queridas de la Voz de la Patria Celestial. Su testimonio, sin embargo, no comienza con él. Comienza con una madre.
Corrían los años setenta en Barranquilla, y una epidemia de gastroenteritis se llevaba la vida de decenas de niños por la escasez y la mala calidad del agua, que en esos tiempos llegaba en carrotanques a las comunidades más vulnerables de la ciudad. David, entonces un bebé de apenas seis meses, luchó tres veces contra la enfermedad.
La petición
Su madre, Flor María Mercado Polo, ya en la presencia del Señor, hizo lo que ya había hecho otra madre bíblica siglos atrás: se paró ante el altar y, como Ana en el primer libro de Samuel, le entregó a Dios lo más preciado que tenía. «Si tú sanas a mi hijo, te lo entrego a ti para que te sirva», fue su petición de rodillas en salón silencioso de la Iglesia Cristiana Cuadrangular del barrio Las Americas. Dios la escuchó y lo sanó las tres veces que le repitió la enfermedad. Desde entonces David y familia asisten a la iglesia.
Pero la fe heredada no basta si no se hace propia. A los 11 años, en un servicio infantil de la iglesia, el corazón de David fue tocado de manera personal: «Ese día el Espíritu Santo me tocó, me impactó, y comencé a llorar, y recibí a Cristo en mi corazón». Manifiesta.
Samuel David
Desde entonces no ha dejado de caminar en el evangelio, incluso en los años más difíciles: perdió a su padre a los ocho años, creció en medio de la escasez junto a su madre y diez hermanos, y más tarde, ya como padre y ministro, enfrentó el temor de ver a su propio hijo Samuel David al borde de la muerte, tras tragar una moneda siendo apenas un bebé. «Señor, devuélvele la vida a Samuel David», oró aquella tarde. Y Dios, una vez más, respondió.
Pero, detrás del testimonio del pastor David Castro hay también una vida de preparación constante: es Licenciado en Matemáticas por la Universidad del Atlántico, Teólogo por la Universidad Teológica de Neiva y Especialista en Recursos Humanos por la UniReformada. Esa combinación —la precisión de las matemáticas, la profundidad de la teología y la sensibilidad hacia las personas propia de su especialización— se refleja hoy en su forma de pastorear: un ministerio que sabe organizar, enseñar y, sobre todo, escuchar a la familia que acompaña.
Familia de fe

Hoy, junto a su esposa Rocío Blanco de Castro, con quien se casó en 1998, David ha construido no solo un matrimonio, sino una familia ministerial completa: Samuel David, Sharon Daniela y Zuri Saray sirven a Dios, no por herencia impuesta, sino por convicción propia. «Ellos no son cristianos porque David Castro y Rocío Blanco sean pastores; son cristianos por convicción», afirma el pastor, quien actualmente lidera junto a su familia la Iglesia Cristiana Cuadrangular en el sector de Salamanca, municipio de Soledad, un territorio golpeado por la violencia y la escasez, pero también sembrado, año tras año, de evangelio y oración casa por casa.
Su historia personal no es ajena a la realidad del municipio donde sirve: así como él superó la adversidad con fe, hoy insiste en llevar ese mismo mensaje de esperanza a Soledad que atraviesa dificultades sociales profundas.»Hay que ser muy cuidadosos con lo que se dice, con lo que se pronuncia, y mostrar siempre a Cristo, a Cristo y a Cristo», resume el pastor sobre su llamado como figura pública dentro de su comunidad.
Al cierre de la conversación, el pastor David Castro dejó un mensaje que resume toda una vida de fe: «Si Dios viene a su casa, si le permitimos el ingreso a Dios en estos hogares como prioridad, los obstáculos y las situaciones que se presenten van a ser superadas de la mano del Senor». Y remató con la fórmula que ha sostenido a su propio hogar por más de dos décadas: primero Dios, segundo la familia, y tercero el ministerio.

Periodista y escritor
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