La realidad del país muestra un panorama preocupante: cada vez más jóvenes e incluso niños están siendo vinculados a actividades delictivas, lo que refleja la urgencia de fortalecer la prevención y la protección de los niños, niñas y adolescentes. El caso más reciente, en el que dos hermanas de 17 y 14 años fueron asesinadas por jóvenes de su misma edad, evidencia la gravedad del flagelo y la necesidad de respuestas integrales que aborden las causas sociales, económicas y culturales que empujan a la juventud hacia la violencia.
El Dr. Giuseppe Creazzo lleva casi tres décadas dedicadas al trabajo con personas privadas de la libertad y sus familias en Colombia y en distintos países del mundo. Su experiencia lo ha convertido en un referente en temas de justicia restaurativa y prevención del delito, aportando una mirada integral sobre las causas que llevan a muchos jóvenes a caer en la criminalidad y sobre las oportunidades de transformación que pueden abrirse desde la educación, la familia y la comunidad.
El portal Periódico Buenas Nuevas lo entrevistó en su visita a la ciudad de Barranquilla, a propósito de la socialización del proyecto sobre Prevención del Delito.
Buenas Nuevas. ¿Qué lo motivó hace 27 años a trabajar con personas privadas de la libertad?
Giuseppe Creazzo. Hace 27 años, mi motivación para trabajar con personas privadas de la libertad nació de una experiencia personal: Mi padre fue presidiario y mi familia vivió momentos dolorosos, a raíz de esa situación un capellán anglicano nos brindó apoyo. Él me involucró en actividades de servicio en la cárcel, y esa vivencia transformó mi perspectiva. Comprendí la importancia de acompañar a quienes atraviesan situaciones complejas y decidí hacer de ello mi proyecto de vida.
Cinco años después, tomé ese impulso y lo convertí en mi vocación, trabajando para marcar una diferencia en la vida de las personas privadas de libertad y sus familias. Hoy, cada paso que doy en este camino está inspirado en la certeza de que nadie está más allá del alcance de la gracia y la transformación. Mi historia familiar me recuerda que detrás de cada persona privada de libertad hay seres queridos que también sufren, y que el acompañamiento espiritual y humano puede abrir puertas hacia la reconciliación y la dignidad.
Buenas Nuevas. Teniendo en cuenta su experiencia ¿Qué estrategias de prevención del delito considera efectivas para reducirlo?
Giuseppe Creazzo. Las estrategias más efectivas suelen ser aquellas que abordan el problema desde una perspectiva preventiva y cultural, no únicamente punitiva. La evidencia muestra que el delito disminuye cuando se fortalecen factores como la educación, las oportunidades para los jóvenes, la cultura ciudadana y la cohesión comunitaria.
También es importante promover iniciativas que fomenten valores de convivencia, responsabilidad individual y respeto por la ley, utilizando herramientas educativas y culturales que conecten con distintos públicos. Cuando la prevención se trabaja desde la cultura y la formación de valores, los resultados suelen ser más sostenibles a largo plazo.
Buenas Nuevas. ¿Cómo se puede involucrar a la sociedad civil en la prevención del delito?
Giuseppe Creazzo. Mira la sociedad civil es un actor fundamental porque la seguridad no depende exclusivamente de las instituciones. Las iglesias, organizaciones sociales, educadores, artistas, ustedes los medios de comunicación y líderes locales pueden contribuir activamente a generar entornos más solidarios y participativos.
Involucrar a la sociedad civil implica abrir espacios de diálogo, fomentar la participación comunitaria y promover iniciativas que fortalezcan el sentido de corresponsabilidad social. Cuando las personas sienten que forman parte de la solución, se fortalece el tejido social y se reduce la tolerancia hacia conductas que afectan la convivencia.

BN. Bueno ahora si ¿En qué consiste su proyecto de prevención del delito y cómo se diferencia de otros programas?
GC. El proyecto se enfoca en la prevención del delito desde una perspectiva cultural y comunicativa, utilizando herramientas que buscan generar reflexión social y promover valores de convivencia.
La diferencia frente a otros programas es que se basa en lenguajes contemporáneos y formatos culturales que conectan con audiencias amplias, especialmente con las nuevas generaciones. El objetivo no es solo informar, sino también invitar a cuestionar ciertas conductas y estimular una conciencia social más activa frente a la prevención del delito.
Se trata de un enfoque que busca combinar educación, cultura y comunicación como instrumentos para fortalecer la prevención.
BN ¿Cuál sería el impacto en las comunidades?
GC. El impacto esperado es contribuir a crear mayor conciencia social sobre la importancia de la prevención del delito y fortalecer valores de convivencia dentro de las comunidades.
Cuando las personas comienzan a reflexionar sobre su papel en la construcción de entornos seguros, se generan dinámicas comunitarias más responsables y participativas. A largo plazo, este tipo de iniciativas puede ayudar a fortalecer el tejido social y promover una cultura de prevención, donde la comunidad misma se convierte en parte activa de la solución.
BN. Por último ¿Qué retos enfrenta para sostener y ampliar este proyecto en Colombia y en otros países?
GC. Uno de los principales retos es lograr sostenibilidad en el tiempo, ya que los procesos culturales y educativos requieren continuidad para generar cambios significativos.
También es importante construir alianzas con instituciones, organizaciones sociales y actores culturales, que permitan ampliar el alcance del proyecto y adaptarlo a distintos contextos. Cada país tiene realidades sociales y culturales propias, por lo que el desafío consiste en mantener los principios del proyecto mientras se ajusta de manera responsable a las características de cada comunidad.
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