Lecturas bíblicas para estos últimos tiempos (XIII)

Las lecturas bíblicas continuan esta vez basada en Isaías 25, sobre el banquete del Señor
Banquete en la cima del monte. IA

Esperar que el mal no tenga la última palabra es algo profundamente humano. Sentimos que la injusticia, el sufrimiento, la guerra y la muerte no deberían ser el final de la historia. Continuando con el apocalipsis de Isaías nos encontramos con el capítulo 25, donde su respuesta a ese anhelo universal de vencer el mal, le permite ser catalogado como uno de los textos más hermosos. En el cual se anuncia que Dios derrotará el mal, enjugará las lágrimas y preparará un banquete para todos los pueblos. Adentrémonos en este cántico de gozo donde después del juicio, se da lugar a la celebración de los que confiaron en Dios y fueron salvados

Cántico de alabanza por el favor de Jehová

ISAÍAS 25: 1 -12

1 Jehová, tú eres mi Dios; te exaltaré, alabaré tu nombre, porque has hecho maravillas; tus consejos antiguos son verdad y firmeza.

2 Porque convertiste la ciudad en montón, la ciudad fortificada en ruina; el alcázar de los extraños para que no sea ciudad, ni nunca jamás sea reedificado.

3 Por esto te dará gloria el pueblo fuerte, te temerá la ciudad de gentes robustas.

4 Porque fuiste fortaleza al pobre, fortaleza al menesteroso en su aflicción, refugio contra el turbión, sombra contra el calor; porque el ímpetu de los violentos es como turbión contra el muro.

5 Como el calor en lugar seco, así humillarás el orgullo de los extraños; y como calor debajo de nube harás marchitar el renuevo de los robustos.

En esta primera parte del texto se nos declara que Dios es digno de alabanza porque hace justicia y protege a los débiles. El profeta Isaías reconoce que Dios ha cumplido sus planes “desde tiempos antiguos”, esto es, que la historia no está fuera de control de Dios. Aunque el mundo parece dominado por imperios, violencia y arrogancia humana, El plan de Dios es el que se cumple.

No encontramos ante dos ideas claves.

  • Dios derriba las ciudades soberbias (símbolo de los imperios orgullosos).
  • Dios protege al pobre, al necesitado y al afligido.

Mientras los que se creen poderosos confían en su fuerza, el remanente, ese grupo que permanece fiel a Dios en medio de un mundo lleno de problemas, donde el mayor de ellos es el rechazo a Dios.  Mientras los poderosos confían en su fuerza, el remanente confía en la gracia de Dios. El gozo del remanente nace por la justicia divina que no es indiferente al sufrimiento humano; Él es refugio del débil.

6 Y Jehová de los ejércitos hará en este monte a todos los pueblos banquete de manjares suculentos, banquete de vinos refinados, de gruesos tuétanos y de vinos purificados.

7 Y destruirá en este monte la cubierta con que están cubiertos todos los pueblos, y el velo que envuelve a todas las naciones.

8 Destruirá a la muerte para siempre; y enjugará Jehová el Señor toda lágrima de todos los rostros; y quitará la afrenta de su pueblo de toda la tierra; porque Jehová lo ha dicho.

En los tres versículos anteriores Dios prepara salvación, vida y victoria sobre la muerte para todas las naciones con cuatro promesas extraordinarias que tienen pleno cumplimiento en Jesucristo.

  1. Un banquete para todos los pueblos: El texto declara que Jehová preparará “un banquete de manjares suculentos… para todos los pueblos”. Esto rompe el marco limitado de Israel y abre la puerta a una redención universal.

Este banquete simboliza:  salvación, gozo y comunión plena con Dios. Todo esto tiene un pleno cumplimiento en nuestro Señor Jesucristo.

  • Jesús es el dador del verdadero alimento: “Yo soy el pan de vida” (Juan 6:35)
  • Este banquete apunta al Reino de Dios, donde personas de todas las naciones son invitadas: “Vendrán del oriente y del occidente…” (Mateo 8:11)
  • También anticipa la cena de las bodas del Cordero: (Apocalipsis 19:9)
  • Quitará el velo de las naciones: este velo representa ignorancia espiritual, ceguera del corazón, separación entre Dios y el ser humano. Esta promesa se cumple con Jesucristo, quien quita la ceguera espiritual pues él es la luz del mundo (Juan 8:12). Además, el día de su muerte el velo del templo se rasgó (Mateo 27:51) lo cual también el Apóstol Pablo nos explica claramente: “Cuando se conviertan al Señor, el velo se quitará” (2 Corintios 3:16)

Cristo revela a Dios y permite que lo conozcamos directamente. Ya no hay barrera.

  • Destruirá la muerte para siempre: Esta declaración poderosa la vemos cumplida plenamente cuando Jesús vence la muerte con su resurrección “Yo soy la resurrección y la vida” (Juan 11:25) Pablo cita directamente este versículo: “Sorbida es la muerte en victoria” (1 Corintios 15:54) En la cruz y la resurrección, Cristo derrota definitivamente la muerte.
  • Enjugará toda lágrima: Dios no solo salva, también consuela. Esta promesa se cumple plenamente en la eternidad: “Enjugará Dios toda lágrima…” (Apocalipsis 21:4) En Cristo, Dios no es distante: se acerca al dolor humano y lo redime.

9 Y se dirá en aquel día: He aquí, este es nuestro Dios, le hemos esperado, y nos salvará; este es Jehová a quien hemos esperado, nos gozaremos y nos alegraremos en su salvación.

10 Porque la mano de Jehová reposará en este monte; pero Moab será hollado en su mismo sitio, como es hollada la paja en el muladar.

11 Y extenderá su mano por en medio de él, como la extiende el nadador para nadar; y abatirá su soberbia y la destreza de sus manos.

12 Y abatirá la fortaleza de tus altos muros; la humillará y la echará a tierra, hasta el polvo.

El texto finaliza con la respuesta del pueblo redimido ante las promesas gloriosas que presento anteriormente. Aquí vemos cómo el pueblo responde a Cristo y cómo Dios consuma su victoria.

Encontramos la frase clave: “este es Jehová a quién hemos esperado”. Nos presenta al remanente como ese pueblo que espera en Dios, aunque no vea resultados inmediatos, aunque sufra, aunque el mundo parezca injusto.

En contraste, aparece Moab, que representa el orgullo humano. Mientras el pueblo humilde es salvado, el orgulloso es humillado. Aquí aparece un principio bíblico constante:

  • La confianza del soberbio en sí mismo lo lleva a caer, a la derrota.
  • El humilde que confía en Dios, es salvado.

Isaías 25 para los creyentes, es una invitación a perseverar como el remanente, a confiar en Dios, aunque el mundo parezca ir en dirección contraria

Para quienes aún no creen, este capítulo es una invitación a la esperanza: la Biblia enseña que Dios no es enemigo del ser humano, sino su salvador. El banquete es “para todos los pueblos”, es decir, Dios no excluye a nadie; la invitación está abierta.

La gran pregunta que nos deja Isaías 25 es: ¿Estaremos entre los que dicen: “Este es nuestro Dios, le hemos esperado y nos salvará”?

Porque, según el profeta, al final de la historia los que confían en Dios serán los que cantarán.

El columnista José Luis Ángulo, hace una interpretación biblica de los últimos tiempos.
Teólogo José Luis Angulo

Escrito por: JOSE L. ANGULO MENCO, filosofo, escritor, especialista en Ciencias Religiosas y Sagradas Escrituras y docente universitario.

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