Obesidad: 8.000 millones de historias, 8.000 millones de razones para actuar

En 2026, el lema oficial es “8 mil millones de razones para actuar contra la obesidad”, destacando que la problemática afecta a toda la humanidad
4 de marzo Día Mundial de la Obesidad

“Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud…” (3 Juan 1:2).

Vivimos en un mundo con más de 8 000 millones de personas.Y cada una tiene una historia distinta, un cuerpo distinto y una lucha distinta. El Día Mundial de la Obesidad nos recuerda algo sencillo, pero profundamente humano: no hablamos de números fríos, sino de personas reales, con nombre, rostro y sueños. Cada una es una razón para cambiar la forma en que vemos el peso y la salud.

La obesidad se ha convertido en una epidemia silenciosa que afecta a niños, jóvenes y adultos, en ciudades y en pueblos. La obesidad no es simplemente “comer de más” ni una falta de fuerza de voluntad. Vivimos rodeados de alimentos ultraprocesados, bebidas azucaradas y porciones cada vez más grandes. Y en medio de ese ambiente, el cuerpo termina pagando el precio: más cansancio, más enfermedades y menos calidad de vida. Las consecuencias van más allá de la talla de la ropa. La obesidad aumenta el riesgo de diabetes, presión alta, infartos, algunos cánceres y problemas en las articulaciones. Pero además de lo que queda escrito en la historia clínica, también está lo que muchas veces se guarda en el corazón: vergüenza, culpa, tristeza o resignación. Dios no nos creó para vivir esclavos del peso, ni de la comida, ni de la culpa. Nos creó para vivir con libertad, salud y esperanza.

Dieta milagrosa

Por eso, el llamado de este día no es a una “dieta milagrosa”, sino a un estilo de vida posible en nuestra realidad. En muchos barrios, con volver a la comida sencilla que da la tierra —más frutas, verduras y granos; menos paquetes y gaseosas— ya damos un paso enorme. A eso se suma mover el cuerpo todos los días: caminar, subir escaleras, jugar con los hijos o nietos, trabajar la tierra o bailar. No para castigar el cuerpo, sino para agradecer lo que todavía puede hacer.

También importa algo que casi nadie pregunta: ¿cómo estás durmiendo?, ¿cómo estás manejando el estrés? Dormir poco y vivir con la mente encendida aumenta el apetito, baja la energía para moverse y nos deja más vulnerables a comer por ansiedad. Muchas personas no necesitan más regaños; necesitan descanso, apoyo y pasos pequeños que sí puedan sostener.

 En medio de todo esto, muchas familias dicen: “yo lo que quiero es que mi niño o mi niña engorde”. Con buena intención, terminan ofreciendo más dulces, fritos o gaseosas “para que coja peso”. Eso no construye salud; solo sube el número en la balanza a costa de más riesgo en el futuro. Un niño necesita comida de verdad, horarios estables, juego activo y un ambiente sin burlas por su peso (ni por alto ni por aparentemente bajo).

En los últimos años han aparecido medicamentos muy potentes para tratar la obesidad. Pueden ser una gran ayuda, pero no son magia. Si la persona sigue sin dormir, comiendo a la carrera, sin moverse y bajo estrés, el medicamento lucha contra la corriente. En los adultos mayores, el objetivo no es solo bajar kilos, sino conservar fuerza y autonomía.

8.000 millones de razones

Cada historia es distinta. Por eso, en nuestra práctica dedicamos tiempo a escuchar el contexto de cada persona y familia, para proponer cambios posibles y, cuando se necesita, usar medicamentos de forma responsable, sin perder de vista el estilo de vida y la dignidad de cada paciente.

Si te ves reflejado (si has intentado muchas veces, si usas medicamentos y no ves el cambio esperado, o si te preocupa el peso de tu hijo), no tienes que vivirlo en silencio. Hablar con un profesional de la salud que te escuche, respete tu realidad y camine contigo puede cambiar tu historia.

 Para Dios no eres un número en una balanza. Eres una vida preciosa, creada con propósito. Y esa vida (con su historia, sus luchas y sus esperanzas) es una de esas 8.000 millones de razones para actuar.

Por: Dr. Antony Molina Garrido Médico Internista Centro de Obesidad y Estética del Caribe IPS

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