Iglesias cristianas fortalecen la fe y la solidaridad en la frontera entre Colombia y Venezuela

Iglesias cristianas fortalecen la fe y la solidaridad, ayudan a migrantes en la frontera entre Colombia y Venezuela
Grupos de cristianos solidarios con migrantes

Evangelizar en la frontera entre Colombia y Venezuela no es una tarea sencilla. Sin embargo, para muchos pastores y misioneros, este escenario marcado por la migración y la necesidad se ha transformado en una oportunidad para servir y compartir esperanza. Así lo afirma el pastor Pedro Hennig, quien destaca que, donde otros ven problemas, la iglesia ha aprendido a ver una gran misión.

La realidad fronteriza ha llevado a miles de personas a salir de Venezuela en busca de un futuro mejor. En medio de este flujo constante, las iglesias cristianas han asumido un rol clave como espacios de acogida. Según Hennig, desde los primeros momentos de la migración, comunidades de fe abrieron sus puertas para recibir a familias venezolanas, ofreciendo acompañamiento espiritual y ayuda práctica. Con el tiempo, muchas otras iglesias se sumaron a esta labor solidaria.

La migración, reconoce el pastor, ha sido una experiencia dura tanto para quienes dejan su país como para las comunidades que los reciben. Familias enteras han salido sin un rumbo claro, enfrentando incertidumbre y dolor. Al mismo tiempo, los países receptores han tenido que adaptarse a una situación compleja. En el caso de la frontera colombiana, alrededor de 150 mil venezolanos llegaron a esta zona, generando grandes desafíos sociales y humanitarios.

Frente a este panorama, la iglesia ha cumplido una función fundamental. Varias congregaciones establecieron pequeños refugios, brindando alimento, cobijo y contención emocional. Además de la ayuda material, el anuncio del evangelio ha sido parte central de esta respuesta, llevando un mensaje de fe y consuelo a quienes atraviesan momentos de profunda necesidad.

Mirando hacia adelante, la labor no se detiene. En marzo de 2026, la ciudad de Cúcuta, Colombia, será sede de una capacitación en evangelismo que reunirá a 200 pastores. Este encuentro busca fortalecer el trabajo misionero en la región y reafirma el papel de la iglesia colombiana como un puente y una plataforma para la formación y el servicio cristiano en la frontera.

La iglesia cristiana continúa siendo un lugar de refugio, apoyo y esperanza. En medio de tiempos difíciles, su presencia recuerda que la fe, la solidaridad y el amor al prójimo siguen siendo una respuesta viva ante el sufrimiento humano.

Tomado de Mundo cristiano

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