Jesucristo el único Maestro

Jesucristo el único Maestro: una reflexión bíblica sobre quién debe recibir realmente ese título según las Escrituras.
El Maestro enseñando a los discípulos

Siempre me ha causado irrisión, cuando no, ha sido para mí considerado como demasiado atrevimiento y arrogancia, el llamar “Maestros”, a los que enseñan la Biblia (sobre todo cuando la mayoría de ellos la enseñan mal), porque la acomodan siempre a los intereses doctrinales de la secta a que pertenecen – y es lo único que saben – o la tergiversan con la misma finalidad.

Jesucristo dijo: “Pero vosotros no queráis que os llamen Rabí; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos” (Mateo 23:8).

Maestro viene del latín “magister”, que significa el mayor. El mayor en sabiduría, el mayor en ciencia, el mayor en rectitud, el mayor en todo. En este sentido, sólo Jesucristo es el único Maestro. Óyelo bien: el único maestro, porque reúne en su sola persona todos esos atributos o cualidades. Y Él lo dijo de sí mismo cuando declaró: “vosotros me llamáis Maestro, y Señor, y decís bien, porque lo soy”. (Juan 13:13).

Te cito otro texto: “Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación”. (Santiago 3:1).

Esto lo decía Santiago, nada más y nada menos que el Apóstol Santiago, es decir Jacobo (o Jacob = Israel) primo hermano de Jesucristo y autor de una Epístola Universal, y por contera, judío, es decir los verdaderos maestros, pues a ellos le ha sido confiada o encomendada “la palabra de Dios”, según dice San Pablo en Romanos 3:2 (Cfr).

A ti no te ha sido confiada la Palabra, pues tú eras o eres eso: un gentil, que ha recibido el Evangelio, de tercera y cuarta mano, con los errores que se le han incorporado o introducido a través de los siglos. Eso eres tú hermano: sólo un alumno o aprendiz. No te las piques de “maestro”.

Alguien me podrá objetar: Pero Pablo nos dice en Efesios 4:11: “Y él mismo constituyó a unos, apóstoles, a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros pastores y maestros”.

Sí hermano, así dice el texto, pero por limitaciones del lenguaje.

Recuerda que el castellano es una lengua muy pobre de contenidos y significados. Esto no lo digo yo solamente, lo dijo también, y antes que yo, el gran escritor y polígrafo argentino Jorge Luis Borges. Sí. Efectivamente nuestra lengua es – como todas las lenguas romances -, muy sonora, muy bonita, pero pobre de contenido. Y en asunto de traducción el traductor tropieza con esa dificultad semántica. No hay palabras ni términos exactos, que equivalgan al original en arameo, hebreo, griego, las lenguas en que fueron escritos los textos bíblicos.

Entonces por fuerza hay que decir “maestro”. Como se dice también: maestro de carpintería; maestro de la música; maestro en literatura, y hasta hay el título académico para decir por ejemplo: “Magíster en Economía”…

Pero no. Todas esas son limitaciones de nuestra lengua. La expresión correcta, para designar a los que enseñan la Biblia, no es la de “maestro”, sino simplemente la de “instructores” bíblicos.

Felicitaciones a todos los profesores en el día y mes del Educador.

El columnista José Luis Ángulo, hace una interpretación biblica de los últimos tiempos.
Teólogo José Luis Angulo

Escrito por: JOSE L. ANGULO MENCO, filosofo, escritor, especialista en Ciencias Religiosas y Sagradas Escrituras y docente universitario.

Piedes leer:

La Biblia y el castellano: historia de sus principales traducciones, desde Reina-Valera hasta Jerusalén, y su impacto en la fe y la lengua española.

La Biblia y el castellano

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