La Economía Azul

La Economía Azul, es un articulo de nuestro colaborador Víctor Herrera
Mar Caribe

En un país como Colombia, que cuenta con el privilegio exclusivo en Suramérica de estar bañado por dos océanos, lo mínimo que debiéramos conocer y aplicar son los conceptos básicos de lo que se denomina “Economía Azul”.

Sobre todo, porque, paradójicamente, en Colombia las regiones más cercanas al mar (el Pacífico y el Caribe) arrojan los más altos índices de pobreza y vulnerabilidad del país.   

En el caso particular de nuestro Caribe colombiano poseemos casi 1.800 kilómetros – desde el cabo Tiburón en la frontera con Panamá hasta la punta Castilletes en la frontera con Venezuela, incluyendo las costas de La Guajira, Magdalena, Atlántico, Bolívar, Sucre, Córdoba, Antioquia (Urabá), Chocó y las islas de San Andrés, Providencia y Santa Catalina – sobre el mar Caribe, unaparte del Océano Atlántico que involucra más de una veintena de países de las Antillas y Centroamérica.

Es prioritario hablar entonces de Economía Azul, que es un modelo económico que promueve el uso sostenible de los recursos marinos y costeros para impulsar el crecimiento, el bienestar social y la protección del medio ambiente.

La denominada Economía Azul va en línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas, especialmente con el ODS 14, que se refiere a la conservación y utilización en forma sostenible de los mares y los recursos marinos para el desarrollo sostenible.

A nivel global se sabe que: el valor de los mercados de la industria marina y costera conforman el 5% del PIB mundial, más de 3.000 millones de personas dependen de los recursos costeros y marinos, los océanos absorben más del 30% del Dióxido de Carbono que produce la humanidad, contiene más de 200 mil especies identificadas hasta ahora y representan el 99% del espacio vital del planeta.

La Economía Azul tiene entre sus principales fines: aumentar, a 2030, los beneficios económicos que los pequeños Estados insulares en desarrollo y los países continentales menos adelantados obtienen del uso sostenible de los recursos marinos, en particular mediante la gestión sostenible de la pesca, la acuicultura y el turismo; y también facilitar el acceso de los pescadores artesanales a los recursos marinos y los mercados. Dos puntos muy convenientes para nuestra región.

El aprovechamiento y los beneficios de este modelo económico pasan por temas como la energía eólica y marina, la pesca y la acuicultura sostenible, el ecoturismo costero, la protección de la biodiversidad, la mitigación del cambio climático y la biotecnología marina, entre otros.

Nosotros, los estamentos de la Región Caribe (dirigentes gremiales, academia, sector político, público y privado) deberíamos liderar esta alternativa de progreso y desarrollo para nuestra región. Pues, históricamente nuestro país centralizado siempre ha manifestado una indiferencia y hasta un desprecio por el mar.

Desde el libro “El Alegato de la Costa” que publicó Carlos Rodado Noriega en 1990 – que en uno de sus capítulos destaca el potencial económico derivado del desarrollo de la pesca en nuestra región – como preámbulo de la constituyente, es muy poco lo que hemos hecho.

Ya es hora de concentrar nuestra visión hacia las bondades del mar que nos bordea y que nos conecta, de manera excepcional y expedita, con casi 30 países que conforman el Gran Caribe y que podemos aprovechar de muy variadas formas.

Increíblemente, el cantante puertorriqueño de moda en el mundo, Bad Bunny nos acaba de mostrar, con su excepcional actuación en el medio tiempo del Super Bowl – el espectáculo de mayor audiencia mundial – lo similares que somos en muchos aspectos con nuestros hermanos de la cuenca del Mar Caribe. Es hora de actuar.

Víctor Herrera Michel, columnista, periodista y escritor
Por Víctor Herrera Michel Abogado-Periodista. Autor de los libros Como Ganar las Elecciones y Manual del Candidato Ganador

Puedes leer:

El contraste entre lujo y pobreza se intensifica en las ciudades latinoamericanas. Este artículo explora cómo la desigualdad social se refleja en el paisaje urbano y afecta la vida cotidiana de millones.

Aumenta la desigualdad

Sé el primero en comentar

Deja un comentario

Tu dirección de correo no será publicada.


*