Hay historias que no solo se cuentan, se sienten desde el alma. La de Erika Montilla Núñez es una de ellas. En medio de un dolor constante, invisible y muchas veces incomprendido, esta escritora barranquillera decidió no rendirse. En lugar de dejarse vencer por la fibromialgia, transformó su sufrimiento en palabras que hoy acompañan, sanan y dan esperanza a otros. Su frase lo resume todo: “Escribo para vivir y mi dolor lo volví poesía”.
Ingeniera de sistemas de profesión, pero poeta desde el alma, Erika encontró en la escritura una forma de resistir. Su diagnóstico de fibromialgia marcó un antes y un después en su vida: dolores intensos, fatiga, insomnio y afectaciones emocionales que la llevaron a replantear su rutina. Sin embargo, en medio de ese proceso, una recomendación terapéutica —escribir lo que sentía— encendió una luz inesperada. Así nació el primer impulso creativo, que luego se convertiría en su libro de poemas “Bailando con el dolor”, una obra donde dialoga con su enfermedad y la transforma en arte.
“Hay algo que me ha ayudado muchísimo y es como identificar el dolor como si fuera un personaje, como algo externo, con lo que yo dialogo, discuto, lucho, salgo. Entonces escribí y ella, la terapeuta, me dijo, Erika, esto es muy hermoso. Tú me permites compartirlo”. Indica en entrevista para el noticiero la Alianza Informativa.
Ese fue el punto de partida para comenzar a escribir con intencionalidad. “Esto es lo que me permite existir. Yo digo que sin las letras solo respiraría”.

Lejos de quedarse en una experiencia personal, su escritura comenzó a tocar vidas. Sus poemas han llegado a personas con enfermedades crónicas, pacientes en cuidados paliativos y lectores que, sin tener su diagnóstico, encuentran en sus palabras un reflejo de sus propias luchas. Para Erika, el dolor no desaparece, pero se resignifica: “prefiero mojar el papel con mis lágrimas a dejar secar la tinta en mis manos”, expresa en uno de sus poemas.
Los textos son una especie de elegías que buscan darle sentido al dolor con gran belleza poética.
Su testimonio también visibiliza una realidad poco comprendida. La fibromialgia, una enfermedad del sistema nervioso que no tiene cura, afecta no solo el cuerpo, sino también la salud mental. Aun así, Erika insiste en tres mensajes claros: no sentirse culpable por no poder estar siempre, no callar lo que duele y no permitir que el sufrimiento robe la posibilidad de ser feliz.
Hoy, su voz trasciende fronteras. Su libro está disponible en plataformas digitales y ha sido presentado ante distintos públicos, consolidando una comunidad que encuentra en sus letras un refugio. Próximamente participará en la Feria del Libro de Bogotá, llevando consigo no solo su obra, sino un mensaje poderoso: incluso en medio del dolor, siempre es posible florecer.
La historia de Erika Montilla no es solo la de una escritora, es la de una mujer que eligió resistir, creer y transformar. Porque cuando el dolor se convierte en poesía, también puede convertirse en esperanza.
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