En la tradición política colombiana se conoce como la “clientela” al conjunto de personas que, en agradecimiento o contraprestación voluntaria u obligada, se inclinan a votar por un determinado candidato a un cargo de elección popular para corresponder a una amistad, beneficio directo o indirecto, favor, contrato, puesto, bienes, subsidios, mercados, becas, tejas, ladrillos, ron, pasteles, dinero, puentes, vías, parques y todo tipo de prebendas que ofrecen los políticos antes de los comicios.
Es a veces tan importante en los resultados electorales que la mayoría de los últimos gobiernos en Latinoamérica han optado por este mecanismo para asegurar, mediante el asistencialismo, una gruesa tajada de electores que dan la sorpresa final, pues muchas veces no aparecen reflejados en las encuestas.
En el caso del Pacto Histórico y su candidato Iván Cepeda, el presidente Gustavo Petro se ha encargado de engrosar, mejorar o inventar nuevos mecanismos que garanticen y fortalezcan la “clientela”.
En efecto, mencionemos los 3 millones de abuelitos que reciben aumentada su mesada; los que por primera vez reciben salario mínimo como las madres comunitarias (además de la estabilidad laboral que tampoco tenían ), los soldados y policías, los estudiantes en práctica de medicina, los aprendices del Sena; además los 2,5 millones de trabajadores que han recibido más del 40% de aumento en su salario en los últimos 3 años, fuera de horas extras y otras reivindicaciones laborales igual que los maestros; también los miles de campesinos que ha recibido más de 100 mil hectáreas para cultivar, etc.,etc. Como vemos es una enorme “clientela” que no solo comprende al propio beneficiario sino, muy seguramente, a sus parientes y amigos.
Varios analistas políticos incluso han llegado a pensar (o a temer) que el candidato del Pacto Histórico podría ganar en primera vuelta, pues además de la “clientela” de que hemos hablado y que, como también hemos dicho, muchas veces no se reflejan en las encuestas, existen otros factores:
- La consistencia y persistencia de cepeda en participación siempre punteando las encuestas.
- Los votos aún indecisos que alcanzan los 5 millones de colombianos (Cepeda necesitaría 3,5 millones, pues sólo le falta algo así como el 13% para llegar)
- Los indígenas a quienes no encuestan y que son fieles a la candidata vicepresidencial Aida Quiclue (se calcula que hay por lo menos un millón de indígenas aptos para votar en Colombia)
- La muy “eficiente” gestión, muchas veces ilegal o anti ética, del propio presidente Petro a favor de su candidato con un discurso populista centrado en la lucha entre ricos y pobres.
- La disciplina y la unidad que por primera vez en la historia la izquierda (y estas fueron siempre sus grandes falencias) pudo demostrar el pasado 8 de marzo con la elección de 60 parlamentarios (convirtiéndose en la fuerza política más numerosa del país), la no participación en ninguna de las consultas y la derrota de verdaderos caciques regionales como en el caso nuestro Efraín Cepeda y José David Name, y a nivel nacional del propio Álvaro Uribe.
- La frialdad o tibieza de que adolecen las denominadas fuerzas del centro político en este incendio polarizado que, según vemos, cada día va a estar peor. La verdad no sabemos hasta donde va a llegar
- El muy desacertado discurso de sus contrincantes más cercanos, que insisten, pareciera que sin darse cuenta, en volver mártir a Petro.
- El cuestionamiento a algunos de los candidatos a la vicepresidencia. Mas que complementarios, parecen contrarios.
Es indescifrable lo que pueda aportar la “clientela” de Petro en la primera vuelta de las próximas elecciones, pero: ¿Le alcanzará a su candidato…?

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