Lecturas bíblicas para estos últimos tiempos IV

Jesús el Mesías sentado en la hierba, rodeado de discípulos, enseñando en un entorno natural.
Jesús el Mesías con sus discípulos

La venida del Hijo del Hombre (Mateo 24: 36-51)
Explicación y comentarios

Hay en este capítulo algunos versículos a los cuales se da con frecuencia una aplicación errada. No faltan quienes piensen que “la venida del Hijo del Hombre” significa la muerte; y no pocas veces se inscriben en epitafios como muy a propósito los versículos que aluden a lo incierto de esa venida. Mas no hay, en verdad, fundamento sólido en qué basar esa aplicación. El tema de estos versículos no es la muerte sino el segundo advenimiento del Señor.

Lo primero que llama la atención en el pasaje es el terrible anuncio que en él se hace del estado del mundo cuando el Señor venga por segunda vez.

El mundo no estará entonces convertido; mas se encontrará en el mismo estado en que se encontraba en el diluvio. Cuando este sobrevino, los hombres “estaban comiendo y bebiendo, tomando mujeres y dándolas en matrimonio”, es decir, estaban engolfados en los asuntos de este mundo a despecho de las repetidas admoniciones que Noé les había dirigido. El diluvio no les pareció cosa probable; no creyeron que hubiera peligro alguno. Mas al fin sobrevino la avenida de aguas, y súbitamente los arrebató a todos. Y nuestro Señor dijo que así sucedería en los días del Hijo del Hombre.

Lo segundo que llama nuestra atención es la terrible separación que se nos dice tendrá lugar en el segundo advenimiento. “Uno será tomado y otro dejado.”

Ahora los creyentes y los incrédulos están mezclados unos con otros. En la congregación y en la casa de oración, en la ciudad y en el campo, los hijos de Dios y los hijos del mundo se encuentran juntos. Cuando el Señor descienda en las nubes habrá una separación completa. En un momento, en un abrir y cerrar de ojos, cuando suene la última trompeta, los unos serán para siempre apartados de los otros. Las esposas serán separadas de sus maridos, los padres de los hijos, los hermanos de las hermanas, los amos de los criados, los predicadores de los oyentes. No habrá tiempo para palabras de despedida, o para cambiar de parecer: todos serán arrebatados como estuvieren, y segarán según lo que hubieren sembrado. Los creyentes irán a gozar de la gloria, de la vida eterna; los incrédulos serán sumergidos en un hondo abismo de miseria y deshonor.

Lo último que en estos versículos nos llama la atención es el deber que se nos impone de orar en expectativa del segundo advenimiento. “Velad, pues”, dijo Jesús, “porque no sabéis a qué hora ha de venir nuestro Señor.” “Estad apercibidos; porque el Hijo del Hombre ha de venir a la hora que no pensáis.”

Asunto es este que nuestro Señor hizo frecuentemente que sus discípulos notasen. Casi nunca habló del segundo advenimiento sin añadir el precepto de “velar”.

Los verdaderos cristianos deben vivir como en vela, puesto que el día del Señor ha de venir como ladrón por la noche. Deben esforzarse por estar siempre alerta, y vivir como el centinela de un ejército en tierra enemiga. El siguiente texto tomado de una de las epístolas de San Pablo merece meditarse: “No durmamos como los demás; antes velemos y seamos sobrios.” 1 Tes. 5:6.

Los verdaderos cristianos deben vivir como siervos cuyo maestro está ausente, y estar siempre listos para el regreso de este, cuidando de no admitir el pensamiento de que se tarda en volver, mas antes bien, mantenerse en tal ánimo, en tal disposición que cuando Jesucristo aparezca puedan darle una cordial bienvenida.

Asegurémonos de que pertenecemos al Señor, y de que tendremos un área de seguridad para cuando sobrevenga el día de la ira. Procuremos vivir de tal manera que en el último día se nos dé el nombre de bienaventurados y no se nos deseche para siempre. Con razón dijo San Juan: “Cualquiera que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo como él es puro.” 1 Juan 3:3.

El columnista José Luis Ángulo, hace una interpretación biblica de los últimos tiempos.
Teólogo José Luis Angulo

Escrito por: JOSE L. ANGULO MENCO, filosofo, escritor, especialista en Ciencias Religiosas y Sagradas Escrituras y docente universitario.

Tomado de: “LOS EVANGELIOS EXPLICADOS” de J. C. RYLE.

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