Terremoto de 7,7 en Panamá y aluvión en Chile dejan heridos, evacuados y graves afectaciones

Terremoto de 7.7 en Panamá y aluvión en Santiago de Chile últimas noticias

Dos emergencias naturales encendieron las alertas este viernes en América Latina. Un terremoto de magnitud 7,7 sacudió el sureste de Panamá y activó una amenaza de tsunami para las costas del Pacífico de Colombia, Ecuador, Guatemala y Nicaragua. El epicentro se ubicó cerca de Tonosí, a unos 239 kilómetros de Ciudad de Panamá, con una profundidad de 10 kilómetros.

El sismo provocó desalojos preventivos en edificios y el cierre temporal del Aeropuerto Internacional de Tocumen, mientras las autoridades evaluaban posibles daños. El Canal de Panamá informó que mantenía sus operaciones con normalidad durante las inspecciones de seguridad.

En Chile, las intensas lluvias provocaron un aluvión en la comuna de Las Condes, al este de Santiago, que dejó seis personas lesionadas y obligó a evacuar 600 hogares. Según el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred), el balance general del evento atmosférico era de 118 personas damnificadas, 147 albergadas y 50 aisladas, además de los seis heridos.

También se reportaron 75 viviendas con daños mayores y 2.285 con afectaciones menores. Las inundaciones alcanzaron los primeros niveles de la Clínica Universidad Católica, donde al menos seis pacientes fueron evacuados. El Ejército y los equipos de emergencia trabajan en la remoción de barro y piedras y en el drenaje de agua para recuperar la normalidad en las zonas afectadas.

¿Son estas tragedias señales de los últimos tiempos?

La Biblia anuncia que, antes del regreso de Jesucristo, ocurrirían acontecimientos que generarían preocupación e incertidumbre en el mundo. En Mateo 24:7, Jesús dijo: «Y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares» (RVR1960). Aunque los terremotos y otros desastres naturales aparecen entre las señales mencionadas en este pasaje, no es correcto afirmar que cada tragedia sea una prueba definitiva de que el fin está cerca.

En Mateo 24:36, Jesús también enseñó que nadie conoce el día ni la hora. Por eso, estos acontecimientos invitan a reflexionar sobre nuestra vida espiritual, fortalecer la fe, practicar la solidaridad y permanecer preparados, sin caer en el temor ni hacer predicciones sobre la fecha del fin.

Redacción Buenas Nuevas, con información de EFE

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