El presidente de Colombia, Abelardo De La Espriella, anunció una nueva orientación para la política cultural del país, con énfasis en la defensa de los valores tradicionales, la identidad nacional y el patrimonio histórico y religioso. Durante una visita al Ministerio de Cultura, el 15 de octubre, presentó lo que denominó una “contrarrevolución cultural”, con la que busca frenar la influencia de las corrientes ideológicas que, según su Gobierno, afectan los principios sobre los que se ha construido la sociedad colombiana.
Gobierno cuestiona el lenguaje inclusivo
De La Espriella expresó su rechazo al denominado wokismo, al que relaciona con cambios culturales sobre la identidad de género, el lenguaje inclusivo y la enseñanza de la historia. El mandatario afirmó que las entidades de la rama ejecutiva no participarán en actividades que promuevan esa corriente y pidió a los funcionarios compartir los principios y valores de su administración. También anunció que la cartera volverá a llamarse Ministerio de Cultura y Patrimonio, en reemplazo de la denominación adoptada durante el Gobierno de Gustavo Petro.
Patrimonio religioso y valores familiares
La nueva orientación cultural contempla dar mayor relevancia a las iglesias, los conventos, el arte sacro, los archivos eclesiásticos y las procesiones, considerados por el Gobierno parte de la memoria histórica de Colombia. Desde esta perspectiva, la administración sostiene que la cultura debe contribuir a preservar las tradiciones, fortalecer la identidad nacional y transmitir a las nuevas generaciones valores relacionados con la familia y el patrimonio religioso.
Retiran piezas del Museo Nacional
Uno de los anuncios más controvertidos fue la instrucción de retirar de espacios públicos representaciones que el presidente considera una exaltación del terrorismo, entre ellas las relacionadas con Carlos Pizarro, antiguo comandante del M-19. En los días posteriores, fueron retiradas más de 30 piezas del Museo Nacional vinculadas con movimientos feministas, la comunidad LGBTIQ+, la violencia política y el proceso de paz. La decisión generó críticas de representantes del sector cultural, quienes cuestionan la exclusión de estos elementos de la memoria histórica del país.
Debate sobre los valores y la formación de nuevas generaciones
La iniciativa abre un debate nacional sobre el papel del Estado en la orientación cultural y la formación de niños y jóvenes. Para sectores que respaldan la propuesta, es importante proteger los valores familiares, las tradiciones y los principios que consideran fundamentales para la sociedad; otros advierten sobre los riesgos de excluir expresiones culturales y memorias históricas por razones ideológicas. El desarrollo de estas medidas permitirá conocer su alcance y sus efectos sobre las instituciones culturales y la manera en que se representa la historia de Colombia.
Redacción Buenas Nuevas
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