Un juzgado de Bogotá ordenó al presidente de la República, Abelardo De la Espriella, abstenerse de participar, en ejercicio de sus funciones oficiales, en actos religiosos que impliquen adhesión o identificación del Estado con una determinada confesión religiosa. La decisión fue adoptada por el Juzgado 804 Transitorio de Familia de Bogotá al resolver una acción de tutela presentada por el abogado Julio Jair Mizger Díaz, quien alegó vulneración de los derechos a la libertad de conciencia, libertad de cultos y al principio de laicidad del Estado.
El fallo tiene origen en la participación del mandatario durante una velatón realizada el pasado 28 de agosto en la Plaza de Bolívar de Bogotá, convocada para expresar solidaridad con las víctimas del terremoto que afectó varias regiones del país. Según el juzgado, aunque el evento tenía una finalidad pública y humanitaria, la intervención del jefe de Estado Abelardo De la Espriella, incluyendo la coronación de una imagen de la Virgen de Fátima, excedió los límites de neutralidad religiosa que deben observar las autoridades públicas.
La decisión se apoya en jurisprudencia de la Corte Constitucional
La decisión judicial precisó que el presidente De la Espriella ejercer libremente sus creencias religiosas en el ámbito personal, pero recordó que, en calidad de jefe de Estado, debe actuar con especial prudencia para garantizar la igualdad y la libertad de todas las personas frente a sus convicciones religiosas. El despacho también negó las solicitudes relacionadas con una reparación simbólica y la remisión del caso a la Procuraduría General de la Nación para eventuales investigaciones disciplinarias.
El fallo, que se encuentra en primera instancia y puede ser impugnado, se apoyó en jurisprudencia de la Corte Constitucional que establece que el Estado colombiano es laico y no puede identificarse oficialmente con ninguna religión. Mientras se resuelve una eventual segunda instancia, la orden judicial mantiene la obligación para el mandatario de abstenerse de participar en actos religiosos que puedan interpretarse como una identificación oficial del Estado con una determinada confesión.
Por: Redacción Buenas Nuevas
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