El rollo volante

En la Biblia encontramos en varios libros la palabra rollo. Destacamos aquí esta palabra en los libros de Ezequiel y Zacarías.

A través de mucho tiempo Dios estuvo hablando al pueblo de Israel por medio de sus profetas, ya que el pueblo se había pervertido apartándose de las leyes y preceptos de Dios. Dios promueve entonces a su siervo Ezequiel para rescatar a sus ovejas, atendieran o no sus palabras. Para esto le presenta un rollo el cual se lo hace comer. 

¿Qué contenía ese rollo? “Y miré, y he aquí una mano extendida hacia mí, y en ella había un rollo de libro. Y lo extendió delante de mí, y estaba escrito por delante y por detrás; y había escritas en él endechas y lamentaciones y ayes” (Ezequiel 2:9-10)

Antes de enviarlo, Dios capacita a Ezequiel introduciéndole su Espíritu que es lo que significa la expresión “come este rollo, y ve y habla a la casa de Israel” (Ezequiel 3:1).

Ezequiel fue llevado a Babilonia en el intervalo entre la primera y la última deportación de Judá con el propósito de sostener la fe de los desterrados.

“Mas la casa de Israel no te querrá oír, porque no me quieren oír a mí porque toda la casa de Israel es dura de frente y obstinada de corazón” (Ezequiel 3:7). Con estas palabras podemos deducir que el pueblo no fue obediente.

Profeta Zacarías

Mas tarde encontramos al profeta Zacarías quien ve un rollo volante de veinte codos de largo y diez codos de ancho. Con estas medidas nos muestra que el rollo no pasaba desapercibido.

“Entonces me dijo: Esta es la maldición que sale sobre la faz de la tierra; porque todo aquel que hurta (como está de un lado del rollo) será destruido; y todo aquel que jura falsamente (como está del otro lado del rollo) será destruido. Yo la he hecho salir dice Jehová de los ejércitos, y vendrá a la casa del ladrón, y a la casa del que jura falsamente en mi nombre; y permanecerá en medio de su casa y la consumirá, con sus maderas y sus piedras. (Zacarías 5:3-4).

Los dos pecados aquí mencionados son en realidad una transgresión de las dos tablas de la ley. Robar es hacer caso omiso del derecho de nuestro prójimo; jurar es poner a un lado la demanda que Dios hace de nuestra obediencia. Nuestro país no ha sido ajeno a estos dos rollos. Así como a Israel se le envió profetas, a nuestro pueblo colombiano podemos decir también que han venido predicadores, evangelistas y pastores y se han realizado campañas y clamores por su arrepentimiento. Pero como este pueblo no es diferente al que Ezequiel le predicó, hoy podemos decir que hace aparición en Colombia el rollo volante de Zacarías que por donde pasa tanto mueren el de la derecha como el de la izquierda. Y todo esto sucede porque este es un pueblo de duro corazón que vive de espaldas a Dios, sin el mínimo asomo de espiritualidad. Solo se piensa en las llamadas “fiestas” que no son otra cosa que ociosidad, bacanales, orgías, carnavales…

Las consecuencias

Sólo se rinde culto al músculo y a la fuerza bruta como en las bárbaras épocas del circo romano y sus gladiadores; las ferias o corridas de toros con su insaciable sed de sangre, la idolatría, el bestialismo o aparearse con bestias o animales de otra especie, es un pecado gravísimo que acarrea maldición y muerte de parte de quien lo practica y en el lugar donde se comete (Deuteronomio 27:21: Levítico 18:23,24). Pero en ciertas regiones de Colombia el bestialismo en vez de repudio es motivo de celebración y se presta para chistes, risas y chanzas de mal gusto.

Como consecuencia de todo esto, sufrimos hoy graves y grandes inundaciones en todo el país, huracanes y tormentas eléctricas; incendios forestales provocados por las altas temperaturas de sol, cosechas devastadas; terremotos, derrumbes, volcanes en erupción y agrietamientos de la tierra en diversos lugares; guerras y violencia durante casi un siglo continuo, son las consecuencias de la continua violación de los mandamientos a Dios y al prójimo.

Escrito por el hermano JOSE L. ANGULO MENCO,
filosofo, escritor, especialista en Ciencias Religiosas y Sagradas Escrituras y docente universitario.

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