Colombia: entre las sombras del olvido y la necesidad de recordar para renacer

En el corazón de América del Sur, Colombia ha enfrentado décadas de conflicto armado que han dejado cicatrices indelebles en su tejido social. Las ramificaciones de este conflicto, con sus actores variados como las AUC (Autodefensas Unidas de Colombia), las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), el ELN (Ejército de Liberación Nacional) y la sombra omnipresente del narcotráfico, han marcado profundamente la historia del país. Acompañado de la corrupción en todas las esferas, estos eventos han dejado un impacto devastador, y la continúan dejando.

Colombia ha sido testigo de uno de los conflictos armados más prolongados de la historia contemporánea, extendiéndose por más de seis décadas. Desde su inicio en la década de 1960, el conflicto ha dejado más de 260,000 personas muertas, la gran mayoría de ellas civiles. Aproximadamente, más de siete millones de colombianos han sido desplazados de sus hogares, buscando refugio y seguridad lejos de la violencia desatada por grupos guerrilleros, paramilitares y narcotraficantes.

El Conflicto Armado: Una Herida Abierta

El conflicto armado en Colombia ha permeado todos los estratos de la sociedad. Desde enfrentamientos entre grupos guerrilleros hasta la respuesta de las fuerzas paramilitares, el país ha sido testigo de violencia, desplazamientos masivos y la pérdida de innumerables vidas. Las secuelas de estos enfrentamientos han dejado comunidades enteras en la penumbra de la desesperación.

La corrupción ha socavado cualquier intento de erradicar las raíces del conflicto. Desde políticos hasta fuerzas de seguridad, la corrupción ha facilitado la impunidad, permitiendo que los responsables de atrocidades escapen de la justicia. Esta realidad es un desafío urgente que requiere confrontación y transformación.

La responsabilidad de los cristianos va más allá de las paredes de la iglesia. Conocer la verdad y abogar por la justicia son imperativos morales. La luz del Evangelio debe arrojar luz sobre las sombras del pasado, revelando la verdad y promoviendo la reconciliación.

La Conciencia Cristiana: Un Llamado Ignorado

En un mundo donde la información fluye rápidamente, es inaceptable que el conflicto colombiano sea ignorado, especialmente en el ámbito de las iglesias. Es crucial que los cristianos enfrenten la realidad de su nación y se conviertan en agentes de cambio. La falta de conciencia y acción dentro de las iglesias es una omisión que debe abordarse críticamente.

Es imperativo que las iglesias asuman la responsabilidad de enseñar sobre la historia del conflicto colombiano. No podemos permitirnos ser ajenos a la realidad que ha marcado a nuestra nación. La falta de conocimiento solo perpetúa el ciclo de ignorancia y apatía. Es hora de que las iglesias se conviertan en centros de conciencia social, abordando los problemas de frente y movilizando a sus comunidades hacia la acción.

Transformación: La Respuesta Cristiana

La transformación no es solo un deseo, sino un llamado divino. Los cristianos deben despojarse de la indiferencia y abrazar su papel como instrumentos de cambio. Desde la promoción de la justicia hasta el apoyo a iniciativas de reconciliación, las iglesias deben liderar el camino hacia un Colombia libre del yugo del conflicto y la corrupción.

En conclusión, la falta de conocimiento y acción en las iglesias frente al conflicto armado, corrupción, en Colombia es una omisión que clama por corrección. La conciencia cristiana exige no solo la enseñanza sobre la historia del país, sino también una respuesta activa y comprometida para transformar las heridas del pasado en un futuro de esperanza y justicia. La llamada está hecha, ¿responderemos como agentes de cambio?

Escrito por: Joel David Serrano Márquez Administrador de Empresas. Teólogo Bíblico Ministerial. Especialista en Gerencia de Producción y Operaciones Logísticas. Maestrante en Inteligencia de Negocios.

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