¿Giro a la derecha…?

Todo parece indicar que lo que en principio parecía un giro duradero de Latinoamérica hacia la izquierda, en donde una decena de países se habían inclinado hacia esa posición Ideológica, se estuviera devolviendo, en una especie de retorno de péndulo, en sentido contario.

Por lo menos así lo demuestran los resultados desfavorables en las últimas encuestas sobre las gestiones de López Obrador en México, Boric en Chile, Lula Da Silva en Brasil, Fernández en Argentina y Petro en Colombia. Además de la caída de Pedro Castillo en Perú.

Se aducen varias razones. Que no estaban preparados para gobernar; que despertaron demasiadas expectativas; que han sido inferiores a los anhelos de cambio de los ciudadanos; que se enfrentan a mafias politiqueras tradicionales enquistadas durante años en el poder; que les falta tiempo; en fin. Moisés Nain lo había advertido: “El poder se está degradando…En el siglo XXI el poder es más fácil de adquirir, más difícil de utilizar y más fácil de perder.” (El Fin del Poder. 2013).

En el caso de Colombia vivimos un momento histórico excepcional desde el punto de vista democrático, independientemente de que, por efectos de la polarización, estemos a o no a favor del gobierno Petro.

Deberíamos valorar en su verdadera dimensión que, contrario a lo habitual en los últimos 200 años, por primera vez llega a la presidencia de Colombia un hombre nacido en  un pequeño pueblo de la costa, que no se educó en los colegios exclusivos ni en las prestigiosas universidades de Bogotá, ni adelantó posgrados en el exterior, sino que desde los 18 años perteneció a la guerrilla del M-19 y que, luego de acogerse a un proceso oficial de paz, llegó a ejercer en el congreso de la república y como alcalde de la capital, hasta convertirse ahora en el primer mandatario en representación de un movimiento que aglutinó primordialmente a las fuerzas de la izquierda.

Y que, a su vez, llega a la vicepresidencia una mujer, negra, nacida y criada en condiciones de vulnerabilidad en un pueblo olvidado de una zona de conflicto en el Cauca, que tampoco tuvo la oportunidad de educarse en colegios ni universidades de alto rango y que a pulso se fue haciendo líder social y hasta ambiental hasta llegar donde está hoy.

Hay que reconocer que esta ha sido una oportunidad para oxigenar nuestra defectuosa democracia, ofreciendo la posibilidad de que otras voces – no pertenecientes a las elites tradicionales – lleguen al poder y por lo menos coloquen sobre el tapete los temas esenciales sobre los derechos humanos fundamentales de los colombianos y los asuntos de la mayor importancia para los ciudadanos.

En ese sentido, tenemos ahora el compromiso democrático de elegir el próximo 29 de octubre a 1.101 alcaldes, 12.072 concejales, 6.513 ediles, 32 gobernadores y 418 diputados, lo cual significa un total a proveer de 20.136 cargos de elección popular. Para ello escogeremos entre unos 130.000 candidatos, de acuerdo a estimaciones del Dr. Cesar Lorduy, magistrado del Consejo nacional Electoral.

Ojalá que esto nos obligue a discutir sobre temas fundamentales distintos al del recorrido de la primera dama, Verónica Alcocer – otra costeña, bailadora y sin altos estudios – visitando al Papa Francisco en el Vaticano, asistiendo al sepelio de la Reina Isabel II en Londres, sentándose a manteles con los reyes de España o presenciando la posesión del Rey Carlos III de Inglaterra. O, de otro lado, que la vicepresidente haya ido a visitar oficialmente al África a “sus ancestros”. Que, por cierto, lo son también nuestros, aunque muchos no lo acepten.

Por Víctor Herrera Michel  Abogado-Periodista. Director Noticiero de la Gente-LA VOZ DE LA PATRIA CELESTIAL. Premio nacional de periodismo ANALDEX/PROEXPORT 2012. Escritor. Columnista. @vherreram

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