Braian Romero, una historia de fe

Romero, después de anotar un gol "La gloria es para Dios".

El delantero del Defensa y Justicia, campeón de la Copa Sudamericana, vivió momentos difíciles en el 2012, fue diagnosticado con artritis reumatoidea que le impedía jugar futbol. La fe en Dios marcó la diferencia

En una final entre equipos argentinos Defensa y Justicia se consagró el pasado sábado campeón de la Copa Sudamericana 2020 al vencer por 3 goles a 0 al Lanús en el estadio Mario Kempes de la ciudad argentina de Córdoba.

Los dirigidos por el exjugador Hernán Crespo alcanzaron el primer título en la historia del equipo fundado en 1935.

Los verdeamarillos confiaban en su goleador estrella, Braian Romero, quien convirtió 9 goles en 8 partidos y fue figura en semifinales.

Sin embargo, antes del éxito que vive en la actualidad, Romero tuvo que atravesar un momento muy difícil en noviembre de 2012 cuando escuchó esta sentencia de su traumatólogo: “No vas a poder jugar más al fútbol”. Según Enfoque digital  el diagnóstico era una artritis reumatoidea, una enfermedad que lleva a la inflamación de las articulaciones y tejidos circundantes y que le impedía caminar con normalidad.

“Ese día en el que me levanté de la cama el dolor era terrible. Y desde Acassuso, mi club, me llevaron a ver a un médico porque no sabíamos qué era. Fuimos al hospital, estuve 15 días internado y prácticamente no podía moverme de la cintura hacia abajo. Me hicieron un montón de estudios para ir descartando cosas. Y a los seis meses me detectaron esa enfermedad. Un mazazo”, declaró Romero en una entrevista al Diario La Nación.

A partir de la noticia el delantero del Defensa y Justicia comenzó a tomar tres pastillas por día y un corticoide por semana. “Nada funcionaba y el reumatólogo me recomendó que dejara de jugar al fútbol, que ya estaba. Me decían que inclusive podía tener complicaciones para caminar en el futuro. Fue un golpe durísimo. Yo estaba jugando bien en Acassuso y había entrado a una lista de futbolistas de la B Metropolitana”, recordó Braian.

La fe en Dios marcó la diferencia

La situación comenzó a cambiar luego de un año y dos meses cuando se aferró a la fe en Dios.

“En un momento, cuando ya no sentía alivios, estaba quemado de la cabeza. Mi abuela me insistió para ir a la iglesia. Honestamente, yo creía en Dios, pero hasta ahí nomás. Siempre con respeto, pero no le daba demasiada importancia. Entonces un día fui y me encontré con un pastor. Él me ayudó mucho, me habló de sanar. Yo le preguntaba cosas, leía, empecé a interesarme. Un día escuché algo muy lindo: hablaba de la fe. Entonces comencé a acercarme más y más. Y sin ninguna sugerencia, ni del pastor, ni de mi abuela, ni de nadie, dejé de tomar las pastillas. Fue una decisión absolutamente mía. Al tiempo mis estudios y mi cuerpo empezaron a mejorar”, señaló el ex Independiente.

Romero comenzó a caminar, a trotar y a luego a correr. “Un día me di cuenta de que ya nada me dolía. El médico que me dijo que no iba a poder jugar más no podía creerlo cuando vio que estaba recuperado. Él hizo todo lo que estuvo a su alcance. Y creo que gracias a Dios yo me puse bien. Fue un milagro”, remarca Romero.

El 31 de diciembre de 2020 realizó un post en su cuenta de Instagram donde le agradeció a Dios por todo el camino recorrido y afirmó: “¡Todos me decían ahí no! (Por Defensa y Justicia) ¡Pero Dios puso en mi corazón que este era el lugar donde me iba a volver a sentir importante! Gracias doy por la elección de venir a @defensayjusticiaoficial. Yo no mido por goles o resultados mi vida tengo otra forma de ver el fútbol y la vida. Obvio que me gusta ganar y hacer goles, pero conocí gente maravillosa y me encontré de vuelta con hermanos del fútbol que Dios me puso en mi camino ¡ Solo gracias Dios por darme más de lo que alguna vez soñé”.

Braian Romero, una historia de fe

Fuente: Evangélico Digital

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