El estrés, esa condición que muchos llaman «la enfermedad del siglo XXI», fue el tema central de la más reciente entrevista con la doctora Marlyn Pérez Martes, psicóloga con formación cristiana, en el espacio «Tiempo de Avanzar» de La Voz de la Patria Celestial. Según explicó la especialista, la cordura del ser humano «cuelga de un hilo muy delgado», y aunque en algunas personas ese hilo es más resistente que en otras, existen factores que pueden mantenernos conectados a él o hacer que se rompa.
El sueño, el primer indicador
Para la doctora Pérez, uno de los elementos más subestimados en la salud mental es el sueño. «El dormir bien» es, según explicó, uno de los factores determinantes para sostener el equilibrio emocional. Las primeras señales de alarma suelen aparecer justamente ahí: dificultad para conciliar el sueño, interrupciones constantes durante la noche o pesadillas recurrentes que generan un estado de desasosiego permanente.
¿Cuándo el estrés deja de ser normal?
La especialista aclaró que, en psicología, no se habla técnicamente de «colapso mental» como un diagnóstico, sino como una forma cotidiana de describir un momento en el que las exigencias externas o internas superan, temporalmente, la capacidad de adaptación de una persona. Ese punto de quiebre puede manifestarse a través de pensamientos acelerados, dificultad para concentrarse o tomar decisiones, irritabilidad, agotamiento, tensión muscular, problemas digestivos, palpitaciones y aislamiento.
El papel del cortisol
Pérez explicó también el rol del cortisol, la sustancia bioquímica que se eleva con el estrés y que puede alterar el sistema orgánico e inmunológico. Cuando el cortisol se dispara, disminuye la producción de serotonina, oxitocina y dopamina, neurotransmisores esenciales para mantener el equilibrio emocional. Por eso, insistió, aprender a gestionar el estrés «no es un tema opcional, es una necesidad vital».
El estrés postraumático, uno de los más silenciosos
Uno de los puntos más relevantes de la conversación fue la explicación sobre el estrés postraumático, una respuesta asociada a experiencias dolorosas vividas desde la infancia o en vínculos afectivos significativos. Este tipo de estrés, señaló la psicóloga, puede activarse nuevamente ante situaciones que aparentemente no representarían una amenaza para otras personas, pero que sí lo son para quien carga con ese trauma no resuelto.
La fe y la ayuda profesional, un equipo necesario
Durante la entrevista, se hizo referencia a Filipenses 4:6: «Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios». Sin embargo, tanto la doctora Pérez como los presentadores coincidieron en que la fe y la psicoterapia no son caminos opuestos, sino complementarios. «La psicoterapia puede ayudar a comprender el origen de esa ansiedad, trabajar el trauma, regular las emociones y modificar patrones de pensamiento», explicó la especialista, quien invitó a los oyentes a buscar ayuda profesional, idealmente con un enfoque cristiano, cuando el estrés supere la capacidad de respuesta habitual.
¿Dónde buscar ayuda?
Identificar las señales es apenas el primer paso; el siguiente es no quedarse solo en ese momento. Si te reconociste en alguna de las alertas mencionadas, o si simplemente sientes que necesitas hablar con alguien, la doctora Marlyn Pérez Martes ofrece descuentos especiales para los lectores de este portal. Puedes contactarla al 304-255-5299 o a través de su cuenta de Instagram: @psicologamarlynperez

Redacción: Buenas Nuevas
Puedes leer:


Sé el primero en comentar