Apocalipsis, el libro de dos sabores

“Vi descender del cielo a otro ángel fuerte, envuelto en una nube, con el arco iris sobre su cabeza; y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego.

 Tenía en su mano un librito abierto; y puso su pie derecho sobre el mar, y el izquierdo sobre la tierra; y clamó a gran voz, como ruge un león; y cuando hubo clamado, siete truenos emitieron sus voces. Cuando los siete truenos hubieron emitido sus voces, yo iba a escribir; pero oí una voz del cielo que me decía: Sella las cosas que los siete truenos han dicho, y no las escribas.

Y el ángel que vi en pie sobre el mar y sobre la tierra, levantó su mano al cielo, y juró por el que vive por los siglos de los siglos, que creó el cielo y las cosas que están en él, y la tierra y las cosas que están en ella, y el mar y las cosas que están en él, que el tiempo no sería más, sino que, en los días de la voz del séptimo ángel, cuando él comience a tocar la trompeta, el misterio de Dios se consumará, como él lo anunció a sus siervos los profetas.

La voz que oí del cielo habló otra vez conmigo, y dijo: Ve y toma el librito que está abierto en la mano del ángel que está en pie sobre el mar y sobre la tierra. Y fui al ángel, diciéndole que me diese el librito. Y él me dijo: Toma, y cómelo; y te amargará el vientre, pero en tu boca será dulce como la miel. Entonces tomé el librito de la mano del ángel, y lo comí; y era dulce en mi boca como la miel, pero cuando lo hube comido, amargó mi vientre.” (Ap. 10: 1 – 10)

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Agridulce

En este pasaje del Apocalipsis encontramos lo siguiente: Comer es sinónimo de leer, como cuando se dice de un devorador libros, se refiere a uno que lee demasiado.

El libro que comió Juan tenía dos sabores: Uno dulce y otro amargo. ¿Cuál es el sabor dulce del Apocalipsis? Pues la esperanza bienaventurada, la paz, la felicidad perpetua, en una palabra, la Salvación eterna de todos los que fueron fieles a Cristo y obedecieron su santo evangelio.

¿Cuál es el sabor amargo? Puede entenderse en dos sentidos: Todo el terror y la tribulación que tendrá que sufrir el pueblo de Dios durante el señorío del Anticristo (Daniel 7: 21,25; 11:33-37).

Pero también puede significar: Todas las penas, castigos y sufrimientos que están reservados a quienes fueron rebeldes al evangelio, no lo obedecieron o se burlaron de él. “E irán estos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna”. (Mt. 25:46)

Escrito por el hermano JOSE L. ANGULO MENCO,
filosofo, escritor, especialista en Ciencias Religiosas y Sagradas Escrituras y docente universitario.

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