El exfutbolista Jhon Viáfara rompió el silencio tras recuperar su libertad en 2026, compartiendo impactantes vivencias durante su paso por cárceles de Estados Unidos.
Campeón de la Copa Libertadores 2004 con Once Caldas, Viáfara fue condenado por narcotráfico luego de declararse culpable de conspirar para enviar cocaína, recibiendo una pena superior a 11 años. Extraditado en 2020, obtuvo libertad anticipada en febrero de este año por buen comportamiento.
En una reciente entrevista, el exjugador describió su estadía como una etapa dura pero profundamente reveladora, en la que comprendió que su vida anterior estaba rodeada de “un mundo de fantasía”. Afirmó que, pese al encierro, nunca se sintió solo gracias al acompañamiento espiritual de su familia y comunidades cristianas.
El diablo se paseaba de día y de noche
Sin embargo, uno de los relatos más impactantes fue su percepción del ambiente carcelario, donde aseguró que “el diablo se paseaba día y noche”, una expresión con la que describió la tensión, el miedo y la oscuridad que se vive dentro de estos centros.
“El diablo se paseaba día y noche. Había momentos en los que la mente se te iba, en los que pensabas que no ibas a salir de ahí. Fue una prueba muy dura, no solo física sino mental, porque uno está lejos de su familia, lejos de todo”. Comentó Jhon Viafara.
Viáfara también relató momentos que marcaron su vida, como el traslado a una prisión de mayor seguridad donde convivió con reclusos condenados a cadena perpetua, aumentando su temor.
En medio de ese contexto, vivió experiencias que fortalecieron su fe, como el encuentro con un interno que le aseguró que Dios ya le había anunciado su llegada y tenía preparada ropa de su talla. Además, recordó su paso por una cárcel en Wisconsin, donde enfrentó racismo y duras condiciones, realizando trabajos físicos como limpiar nieve para reducir su condena.
Hoy, de regreso en Colombia, su testimonio se convierte en una muestra de cómo, incluso en medio de la oscuridad, la fe puede abrir camino.
Viáfara asegura que Dios fue su refugio en los momentos más difíciles, y que esas experiencias no solo transformaron su manera de ver la vida, sino que lo llevaron a iniciar una nueva etapa marcada por la reflexión, el arrepentimiento y la esperanza.
Redacción Buenas Nuevas
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